Mantener los datos a salvo es un trabajo crítico, y que rara vez se ve. A un sistema de archivos se le confía todo lo que la gente guarda, y tiene que seguir siendo correcto a pesar de las caídas, los discos que fallan y las escrituras interrumpidas. Uno de los principios sobre los que se diseñó ZFS, en palabras de Bill Moore: never, ever trust the underlying hardware.
(no confiar jamás, bajo ningún concepto, en el hardware subyacente; traducción nuestra)1
Este museo rinde homenaje a esa obra de ingeniería, y a las personas que la construyeron. Jeff Bonwick dirigió el desarrollo de ZFS, con Bill Moore como codirector;1 Matt Ahrens fue uno de sus dos autores originales.2 El trabajo comenzó en 2001 con dos ingenieros de Sun Microsystems3 y ZFS se integró en Solaris el 31 de octubre de 2005,4 un paso que Bonwick resumió así: 584 files, 92,000 lines of change, 56 patents, 5 years
(584 archivos, 92 000 líneas modificadas, 56 patentes, 5 años; traducción nuestra).4 El 17 de noviembre escribió: I’m incredibly proud of the ZFS team, and deeply grateful: no one person can do something on this scale.
(estoy increíblemente orgulloso del equipo de ZFS, y profundamente agradecido: nadie puede hacer por sí solo algo de esta envergadura; traducción nuestra)5
Rinde homenaje, también, a la ingeniería de Sun en aquellos años, en los que los ingenieros publicaban cómo funcionaban sus sistemas: el asignador slab, presentado por Jeff Bonwick en USENIX en 1994;6 DTrace, de Bryan Cantrill, Michael Shapiro y Adam Leventhal, en 2004;7 y el propio código fuente de ZFS, publicado bajo la CDDL como parte de OpenSolaris.3
Y a quienes lo mantienen vivo: OpenZFS, anunciado en 20132 y fundado por miembros de las comunidades de Linux, FreeBSD, Mac OS X e illumos.2 La versión que lee este museo recoge a más de 700 personas en su archivo AUTHORS.